Javier Moreno

Javier Moreno

(Excelente y reconocido adiestrador. 
Juez Internacional de Trabajo RCI 
Campeón de la 1ª Copa de España. 
Es el adiestrador canino que más perros ha preparado y con excelentes resultados en todas las ediciones de la Copa de España. ).


El Perro de Utilidad

La primera utilidad de un perro es la afectiva. Hay quien tiene duda de la "otras utilidades" de un Dobermann. Dudas que tienen sobre todo quienes no lo conocen y algunos de los que creen conocerlo y que por unas causas u otras no han conseguido objetivos importantes.

Lo que envuelve la utilidad de un perro principalmente es la calidad de su temperamento, pero hace falta tener en cuenta otros factores.

El temperamento tiene mucho que ver con el efecto del conocimiento y experiencia y los otros factores son el ánimo, la fuerza, la firmeza y la energía (carácter) donde hay una fuerte influencia genética.

También debemos tener en cuenta su salud física y mental. Al igual que nosotros los humanos, los perros tienen que estar "enteros", tanto para aprender como para poder exponer lo aprendido (respuestas). Si esto es importante a tener en cuenta en cualquier perro, lo es especialmente en aquellos que tienen el nivel de resistencia a la presión - estrés medio bajo. Este es el mayor problema de muchos perros de utilidad. Cuando hablo de "presión", me refiero a cualquier tipo de presión, directa, indirecta, humana, climatológica, y un largo etc. de situaciones y motivos que pueden subir el nivel de estrés.

En cuanto al TEMPERAMENTO, estoy convencido que la falta de resistencia al estrés es el inconveniente más importante que se puede y debe tener en cuenta en el Dobermann. Por lo demás en cuanto al temperamento, todos los que lo conocemos, sabemos de la calidad de su instinto de presa, de su tenacidad, ganas de complacernos, combatividad, instinto de lucha y su capacidad de aprendizaje.

Igual que la resistencia física se entrena, también se hace con la dureza de mente (temperamento, carácter), siendo la progresión más suave y a más largo plazo. El perro debe ir aceptándola poco a poco desde cachorro, teniendo en cuenta siempre el factor genético, de éste depende en gran parte el resultado final. Enseñarle al cachorro a vivir todo tipo de situaciones, cuidando que jamás sean traumáticas. No forzar nunca la "situación".

Teniendo muy en cuenta lo anteriormente expuesto, debemos empezar lo antes posible con el primer paso: enseñarle a aprender. Uno de los grandes errores ya desde el comienzo, es la tendencia que tenemos de antropomorfizar el entendimiento y el comportamiento del perro. Hay una parte cognitiva muy importante en la inteligencia del perro como vía de aprendizaje, aunque no todos los autores preocupados de este tema lo admitan, yo estoy totalmente convencido. Pero sobre todo la inteligencia del perro es asociativa. Además, no debemos olvidarnos del respeto y la nobleza del orden jerárquico por parte del guía y el perro; de los reflejos condicionados, de los impulsos, de las compulsiones, de los estímulos, del autocontrol, de la aceptación del control..... y del sentido de la iniciativa aprendida.

Muy a tener en cuenta y algo más para analizar seriamente, es cuando pasamos por la fase de enseñanza donde le debemos explicar al perro el reglamento, su exigencia en cuanto a la precisión y velocidad en la ejecución.

Para pasar a esta fase, o sea, a la fase de la exigencia, de la obligación, es imprescindible haber dejado en el perro muy claro la fase de la introducción de cada ejercicio y haberlo repetido lo suficiente hasta que esté fijado el ejercicio en sí. La "repetición" para el perro es imprescindible como vía de aprendizaje. No sólo para su experiencia como ocurre en nosotros, sino como enseñanza base. Aun así con esto no es suficiente para cumplir con las exigencias del reglamento. El perro no deja de ser un individuo jamás. Ellos no entienden de exigencias del reglamento, no entienden de la velocidad en el sentado, de moverse para colocarse en el pié por una postura demasiado incómoda, de una llegada o posición de junto más inclinada, de si mordisquea el "apport", etc., y sobre todo, el día clave no puede elegir si quieren hacer (Respuestas) lo aprendido, les apetece o si lo quieren hacer, no pueden elegir ni las formas, ni la rapidez, ni la precisión. Por todo esto, una parte elemental del trabajo de alto nivel es la Exigencia, la Obligación, la Fuerza.

Cuando hablamos anteriormente del handicap de la resistencia al estrés, y hablábamos de varias causas, la más delicada es la presión producida por su guía amigo. El perro nunca entenderá el motivo.

Lo que el adiestrador debe conseguir es que su perro trabaje en un ESTADO activable, nunca rozando el pánico.

El unico instinto activable es el de defensa y su antagonista el instinto de evitación. Todos los perros para estar a un buen nivel deben pasar por esta fase y no nos debemos engañar. La palabra Fuerza todos la podemos leer igual, pero no todos la interpretamos de la misma forma. Fuerza es exigencia y obligación. En esta fase es donde peor entendemos, creo yo, al Dobermann. Siempre el instinto por encima de la fuerza. En este punto es donde habría que hablar sobre el castigo. Sólo quiero dar un pequeño apunte muy importante: Castigar exclusivamente cuando estemos seguros de que él tiene muy claro el motivo, el ejercicio, la forma de ejecución, etc.; o por falta de interés o atención, ya que por supuesto aquí también tenemos que estar seguros de que el perro ha entendido que tiene que estar concentrado con nosotros.

Un adiestrador debe tener de forma pragmática:

Conocimientos
Simpatía de conocimientos
Firmeza
Perseverancia
Flexibilidad
Tolerancia
Paciencia

Todo esto es elemental para entenderlo y sentirlo. Poneros en marcha lo antes posible.

Javier Moreno.