Objetivo cumplidoMartí Font |
El Dobermann Club de España, decano entre los clubes de las razas caninas en nuestro país, se fundó en el año 1975. De entonces hasta ahora hemos hecho ya una larga andadura, a lo largo de la cual el objetivo del club ha sido la difusión de la raza Dobermann, así como la mejora de su crianza a través de la selección y el desarrollo de las cualidades físicas y psíquicas de estos canes, procurando en todo momento la asistencia y asesoramiento de los propietarios y criadores de la raza.
Gracias a esta labor realizada por el club a lo largo de todos sus años de existencia en nuestro país se ha querido lograr, y se han conseguido, unos perros de extraordinaria belleza, calidad y carácter, de modo que se llegue a estar al nivel más alto de la cría en Europa, ya que ejemplares criados en nuestro país han conseguido los títulos más preciados en las exposiciones de mayor importancia de la raza.
En 1983, los entonces dirigentes del club empezaron dicha labor creando la confirmación de la raza. Se trataba fundamentalmente de dos pruebas: una morfológica y de identificación del fenotipo del ejemplar con el estándar de la raza y otra de carácter para comprobar las aptitudes de los perros mediante la observación de su comportamiento ante una serie de sencillas situaciones que componían el mencionado
test.
Con la aplicación de esta normativa se consiguió la autenticidad de los ejemplares criados en nuestro país y la eliminación de aquellos individuos que por sus graves defectos y falta de cualidades hicieron aconsejable alejarlos de las exposiciones y de la cría en su momento. Dicha confirmación de raza se fue modificando según las necesidades puntuales en el transcurso de los años.
En 1987 se realizó en nuestro país la primera prueba de aptitud para la cría del Dobermann Club Alemán (DV), cuyo nombre conocemos por la abreviatura ZTP, en su idioma de origen.
La prueba consiste en que, primero, el juez realiza un estudio morfológico completo del sujeto, en el que es imprescindible que tenga la dentición completa; para superar esta prueba se exige una calificación mínima de bueno para las perras y muy bueno para los machos. La diferencia de calificación se justifica, ya que se considera que una perra sólo puede tener un número determinado máximo de camadas a lo largo de su vida, mientras que un macho puede utilizarse para la reproducción muchísimas veces más, con lo que puede engendrar un mayor número de cachorros, razón por la que se es más exigente con su fenotipo.
Seguidamente se somete al perro a un test de carácter para poder estudiar en sucesivas pruebas los componentes del carácter del animal. Para ello, primero el conductor y su perro, atado a una correa pero sin ejercer ningún mando sobre él, se pasean a través de un grupo de personas en movimiento que simulan distintas situaciones: se cruzan, rodean al perro, lo encierran en un círculo, se alejan del mismo y vuelven a cruzarse, acercándose en línea recta y ejerciendo estímulos diferentes como abrir un paraguas, tirar al suelo un objeto ruidoso, etcétera. Cuando el conductor y su perro se alejan se disparan los tiros, a los que el perro debe ser indiferente.
Posteriormente el conductor ata al perro en medio del campo a una correa de 10 metros preparada con anterioridad y se aleja de él hasta que desaparece de su vista. Al cabo de unos cinco o diez minutos el juez se acerca con paso firme al perro, que no debe mostrar señal de timidez ni agresividad aunque el juez le acaricie o se mueva a su alrededor.
En la última parte del test un ayudante se esconde detrás de una mampara. El conductor, con su perro atado, se acerca al lugar, el ayudante sale y amenaza inesperadamente al conductor y su perro; éste deberá defender firmemente. Por último, el ayudante se aleja hasta cierta distancia; a una orden del juez se vuelve con signos de amenaza; en este momento el conductor lanza a su perro hacia él; éste debe defenderse firmemente.
Se otorgan, en caso de temperamento idóneo, dos calificaciones, lA y 1B (excelente y muy bueno). En caso de duda, el perro puede volver a presentarse después de tres meses. Se puede calificar "no idóneo" a aquellos perros que se consideran que no tienen las características necesarias del carácter del Dobermann.
En la hoja de calificación vemos los distintos componentes del carácter que se valoran en un ZTP:
La seguridad y la seguridad bajo un estímulo (abrir un paraguas, ruidos extraños, etc.) deben ser alta o muy alta.
El temperamento debe ser medio. No son adecuados un temperamento apático, bajo, ni un temperamento nervioso, muy alto.
La docilidad o capacidad de adaptación a su conductor o propietario puede ser media, alta o muy alta.
La agresividad debe ser media o alta, no se admite el perro miedoso (baja), ni el muy agresivo (muy alta), ya que ambos pueden crear situaciones peligrosas en la vida cotidiana.
El instinto a la defensa debe ser alto o muy alto, así como la competitividad, el coraje y el temple.
Por último, el umbral de reacción debe ser medio, ya que un perro debe meditar o pensar su reacción ante su estímulo; de lo contrario puede caer en errores (por ejemplo, morder demasiado rápido algo en movimiento sin que haya representado un peligro para él).
Los perros deben presentarse tatuados y con estudio radiológico de cadera positivo. Se admite HD 1 o HD 2.
Durante algunos años el DCE aceptaba las dos pruebas como válidas para la cría y así de una forma progresiva pasó a aceptar el ZTP como única prueba de aptitud para la cría, ya que es la que goza de mayor reconocimiento en toda Europa.
Creo que los objetivos para los que hemos trabajado durante tantos años se han visto cumplidos, ya que, sin ir más lejos, hoy día estamos recogiendo los frutos de una buena labor realizada; sólo hace falta leernos la afirmación de Sylvia García-Andrade, quien, de una forma objetiva y de alguien ajeno a nuestra raza, hace en su escrito correspondiente a nuestra monográfica 2000, en esta revista (número 250), en el que nos dice textualmente: "(...) Sin duda uno de los grandes logros del club es que hoy podamos hablar de perros equilibrados, que esos controles, pruebas o test de sociabilidad han dado un resultado tan favorable que recomendar un Dobermann para compartir nuestra vida es algo indudable...".
En definitiva, hemos conseguido un perro fiel, intrépido, equilibrado, vigilante y de gran coraje, es decir, un ejemplar idóneo para las cubrir las necesidades actuales de nuestra sociedad.
MARTÍ FONT
(De Plegamans)
EL MUNDO DEL PERRO. Abril 2001.