| El Perro de Exposición Lucila Pavía Utrilla |
Cuando vamos a presentar nuestro perro en una exposición de belleza podemos escoger a un handler profesional o hacerlo nosotros mismos como aficionados/as, entre las que me encuentro, por lo que estas líneas van dedicadas más a las personas que están comenzando a llevar su Dobermann al ring.
Para alcanzar un buen nivel en una exposición de belleza, evidentemente hay que tener un buen perro, pero también hay que hacerlo, y esto se consigue trabajando con él, enseñándole a que "esté" y además le guste.
El perro de belleza es un perro especial, tiene que ser sobre todo equilibrado: son muchas las horas que estará en un recinto con gente, megafonía, otros perros y además tiene que "saber lucirse" (perro de show). Todo esto no se consigue de la noche a la mañana y es mucho el tiempo que tenemos que pasar con nuestro perro educándolo para estar en el ring y preocupándonos de su cuidado.
Lo primero es una buena alimentación, ya que ésta repercute en el estado general del perro, por lo que hay que darle un buen pienso. En el pelo influye, además de la alimentación, la higiene: bañar al perro con regularidad con un buen champú que no dañe su piel. El dobermann es propenso a tener problemas de piel y es bueno que hagamos lo posible para que estos problemas no aparezcan porque los tratamientos suelen ser largos y pesados. Para el cuidado de la piel y el pelo se puede usar vinagre de vino (contiene ácido acético) que sirve como desinfectante, lo diluimos: un tercio de vinagre y dos tercios de agua, dándolo a contrapelo, empapando bien al perro. También podemos usar a diario para mantener el pelo sano unas gotas de Betadine champú en medio litro de agua. Lo aplicamos pasándoselo por el pelo con una esponja húmeda, sobre todo en los codos y en las zonas más secas de la patas. Haciendo esto no saldrán los callos en los codos con tanta facilidad. En la preparación de nuestro perro para el ring tenemos que poner especial atención en el movimiento, enseñarle a posar bien, y sobre todo conocerlo muy bien y saber motivarlo. Todo esto hay que hacerlo en sesiones cortas y nunca con refuerzo negativo.
Para motivarlo, escogeremos algún objeto que a él le guste y lo usaremos únicamente para el entrenamiento del ring, dejándoselo poco tiempo, de manera que se quede siempre con ganas de seguir jugando. Es conveniente acostumbrarle a la presión, ya que en el ring es lo que va a sentir. Para que pueda superar esa presión fijaremos su atención en el objeto que hemos escogido para motivarlo y le presionaremos con personas que pasen cerca de él y ruido, aumentando la dificultad e medida que el perro vaya avanzando. Tenemos que conseguir que el perro se sienta cómodo y llegue a posar sólo, para esto podemos usar el comando "posa" o "stop".
En cuanto al movimiento, hay que aprovechar el ritmo natural de perro y ejercitarle en caminar, no trotar, sin aplicar una presión constante, sino corrigiendo con ligeros movimientos.
Antes de los catorce-dieciocho meses no se debe empezar con el ejercicio programado, siempre después de haberle hecho el control de las radiografías de displasia y se debe ir de forma gradual, de manera que no trabajemos nunca con el perro agotado. Podemos empezar con el perro delante de nosotros a punta de correa.
Es conveniente usar la bicicleta; el perro debe caminar a nuestra izquierda, nunca trotando ni situándose diagonalmente, ya que esto puede dañarle y estropear el movimiento, además de desarrollar más una parte de la musculatura, cosa que no nos interesa. También es importante acostumbrarle a que se deje examinar su boca. Todo esto lo podemos grabar con una cámara de vídeo para ir corrigiendo los errores e ir avanzando en nuestro trabajo.
El dobermann apenas necesita peluquería, sí podemos recortar el pelo que sobresale en las orejas y en la ingle, las uñas cortas para que se apoye mejor y resalte los pies de gato. Si antes de entrar en el ring las uñas no están limpias, le podemos dar con un paño con aceite.
Una vez preparado el perro se le motiva para su entrada al ring. Esta es muy importante, ahí es donde el juez se va a llevar la primera impresión de nuestro perro y si entra con un buen movimiento, alegre y decidido, la impresión será buena. Debemos estar compenetrados con nuestro dobermann, solo pendientes de él, llevaremos ropa cómoda y clara para que resalte el perro y nuestro único papel es conducirlo, pero como si no estuviéramos allí. Para posarlo, el collar debe ser fino y largo y le quitaremos el ahorque para que el juez pueda verle bien el cuello. Cuando presentemos el perro en movimiento con los demás expositores, debemos dejar espacio suficiente entre el perro anterior y nosotros, calculando el paso de nuestro perro para que su movimiento sea elástico. No olvidemos que el movimiento es una parte importante del juicio. El perro debe dar en el ring todo lo que tiene dentro y lo mantendremos en una postura correcta de manera que cada vez que el juez mire lo vea bien posado.
Para muchos de nosotros el llevar nuestros perros a exposiciones es una distracción y como tal debemos tomarla, sin llevarnos ningún mal rato y armarnos de paciencia y de humildad, porque aunque tengamos un buen perro siempre puede venir otro mejor o simplemente tener mejor día que nosotros.
Lucila Pavía Utrilla.