Andando el Camino

Juan y Silvia


 

Corría el año 85 cuando adquirimos nuestro primer Dobermann; nos atraía esta raza sin preocuparnos el estándar y mucho menos el intento de mejorar la raza en cualquiera de sus aspectos, buscábamos simplemente la belleza de los perros sin importarnos nada más.

Fue durante los años 95 y 96 cuando comenzamos a adquirir Dobermanns de "alto nivel" y preocuparnos por tener ejemplares completos, es decir, que en lo máximo posible se aproximasen al estándar; en el mismo tiempo, y buscando siempre el ideal de ejemplar completo, empezamos a recorrer centros de adiestramiento, aprendiendo conceptos, experimentando con diversas escuelas (pressing, motivación) e incluso nos aventuramos a crear nuestro propio campo de trabajo. Nuestra idea era aprovechar al máximo las posibilidades deportivas que ofrece nuestra raza, así como desarrollar un lugar de trabajo y reunión los amantes de Dobermanns residentes en la zona de Madrid y alrededores. En nuestro centro contábamos además con el asesoramiento y dirección técnica de un profesional y competidor en el mundo del deporte canino. Pero el camino no es sencillo y llegar a reunir a los aficionados suficientes para llevar a cabo este ambicioso proyecto resultó tarea imposible, por tanto nos vimos obligados a clausurar nuestro ambicioso proyecto para buscar una escuela asentada, regentada por un profesional y donde pudiésemos demostrar nuestra pasión por el trabajo deportivo; así finalmente comenzamos a entrenar con Javier Moreno, por todos conocido. El resultado ha sido magnífico y en menos de un año nuestros perros han pasado diversas confirmaciones, ZTP, así como pruebas RCI. En la actualidad dos de nuestros ejemplares se preparan para competir en el Campeonato de Trabajo del DCE.

Lo más positivo de esta corta pero intensa aventura no son los trofeos en Monográficas, ni los puntos obtenidos en las pruebas de trabajo, sino la satisfacción que proporciona en conocimiento pleno del perro en toda su diversidad y la creación, poco a poco, de un patrón de cómo debería ser el Dobermann al que aspiramos, ayudados siempre en nuestra labor por el apoyo y asesoramiento de nuestro amigo José Luis Cardo. La recompensa nos la ofrecen día a día nuestros propios ejemplares, demostrando que son capaces de ganar una exposición de belleza y competir a buen nivel en una prueba de trabajo, rompiendo de esta forma los tópicos creados entre dos mundos que muchos insisten en separar y que el tiempo y el esfuerzo se encargan de unir irremediablemente.

Desde estas líneas y con nuestra insignificante pero "significativa" historia animamos a todos los amantes del Dobermann a ahondar en lo más profundo de esta raza para conseguir un magnífico ejemplar con toda la riqueza y diversidad y matices que para ello implica.

Juan y Silvia.