Un Perro de Familia

Claudia Guirao Rey


 

Hola, soy una aficionada a los perros, madre de dos niños de 8 y 4 años y propietaria de una perra de dos años que es una más de la familia, hasta aquí todo normal ¿no? Pero... es que mi perra es una Dobermann, raza que elegí porque tras una elegante figura tiene un carácter fabuloso para crecer junto a mis hijos compartiendo sus juegos. Y eso a pesar de las leyendas negras que por desgracia tanto abundan sobre esta raza y que cualquier lego en materia de perros se sabe de memoria, ¿qué os voy a contar que no hayáis oído ya? Y más tras la histeria desatada por los medios de comunicación a raíz de unos desgraciados accidentes protagonizados por distintos tipos de perros.

Antes en las facultades de periodismo se decía que era noticia que un hombre mordiese a un perro y no al revés. Esto ya no es así, y si el mordido es un niño y hay sangre que mostrar a un público sediento de morbo, mejor que mejor.

Me gustaría compartir con los demás aficionados al Dobermann la sensación que tengo de estar indefensa ante insensateces y despropósitos que se están cometiendo contra los perros en general y contra nuestra raza en particular, metida, entre algunas otras, en las muy arbitrarias listas de "perros peligrosos", y digo arbitrarias porque por norma general los peligrosos suelen ser los dueños y porque si se atuviesen a datos estadísticos las dichosas listas de marras estarían encabezadas por una popularísima raza que cuenta en su haber con un elevado número de agresiones denunciadas, y no porque esa raza en cuestión sea peligrosa, sino porque es muy abundante, y no todos los propietarios están a la altura de las circunstancias.

La presión social es enorme, y como de costumbre pagaremos justos por pecadores, como de costumbre los que cumplimos con las actuales normas seremos los que "padeceremos" los rigores de las nuevas normas que se nos avecinan, como de costumbre seguirán los irresponsables de rigor campando por sus respetos. Este es un país donde las peleas de perros, el descontrol y la desidia han hecho ser papel mojado a las anteriores normativas que al respecto hay.

Espero que el futuro pueda ser mejor de lo que a nivel de calle estamos viviendo ahora los aficionados al Dobermann.

Claudia Guirao Rey.