El Dobermann y el Trabajo Deportivo

 

    Como complemento al artículo anterior, deseamos hacer hincapié en potenciar la utilidad y versatilidad de nuestra raza como perros deportivos.

    Por tradición, la gran mayoría de aficionados al deporte canino, ha utilizado siempre Pastores Alemanes de líneas de trabajo; más recientemente se han introducido los Pastores Belgas, en su variedad de pelo corto (Malinois); en estos últimos años hemos visto Rotweilers en pruebas de trabajo a nivel club y también algunos ejemplares clasificados en las últimas copas de España, además de algunos Boxer y alguna que otra raza aislada.

    Bien, entonces...¿Qué pasa con nuestra raza, que lleva tantos años instaurada en nuestro país como raza de utilidad?

    A excepción de algunos ejemplares aislados, como es el caso de Baron v. Furenkamp, conducido por J. María Buló, no hemos tenido ningún ejemplar que haya obtenido resultados más que satisfactorios en el panorama del trabajo deportivo europeo. Pero si nos ceñimos a metas más cortas, ¿Qué perros han trabajado en las pistas españolas? al respondernos a esta pregunta volvemos en primer plano a encontrarnos con el mismo nombre; J. María Buló, ¡Qué casualidad! o...¿no?

    También hay que mencionar a J. Luis Cardo, el cual, junto a miembros de su entorno, ha conseguido hacer a varios ejemplares escuelas de grado tres.

    Aparte de los anteriormente mencionados, son muy pocos los aficionados que de verdad han utilizado el Dobermann como perro deportivo.

    Nosotros apostamos por el Dobermann como raza de utilidad y como tal, intentamos comprender día a día todos los parámetros que se deben considerar para poder hacer un trabajo serio y consolidado.

    Hablando con algunos competidores del P.A. y del P.B.M. siempre ponen como premisas, a la hora de trabajar con un perro, que éste tenga cierto grado de ductilidad y un coraje notorio.

    Bien, si nos acercamos a algún Z.T.P. y a los entrenamientos de algunos campos de trabajo en los que haya Dobemann, más de un incrédulo se quedaría con la boca abierta al ver ejemplares con un coraje digno de los mejores perros de trabajo y podremos contemplar algunas entradas en la sección de defensa, que lo único que no concuerda es que el animal que entra con esa potencia, boca llena y mordida tranquila es un Dobermann.

    Hablando de los guías anteriormente citados los resultados hablan por sí solos, por lo tanto no podemos hablar de individuos aislados.

    Claro está que el trabajar con un Dobermann tiene unos handicaps añadidos: en muchos ejemplares todavía se dejan ver los tan odiados nervios a flor de piel que hacen que el adiestramiento en algunos momentos sea bastante complejo y delicado.

    Algunos detractores están empeñados en asegurar que el Dobermann no aguanta la presión.

    Por suerte puedo desmentir este aspecto, ya que recientemente he tenido la suerte de trabajar con un ejemplar que ha llegado a mí con sistemas utilizados en escuelas obsoletas con los métodos que allí se usan. Pues a pesar de todo por lo que ha hecho pasar al animal, hoy por hoy se encuentra con todas sus facultades psíquicas intactas.

    Los guías con Dobermann, siempre tenemos que demostrar que nuestro perro está a la altura de las demás razas deportivas, pero...¿Y si cambiamos los papeles? ¿Y si hacemos pasar un Z.T.P. a ejemplares de razas consolidadas como perros deportivos?

    Estas y otras preguntas nos las deberíamos formular todos.

    Después de darle mil vueltas a la poca representación de Dobermann en el trabajo deportivo, creemos que el mayor handicap lo tenemos en los pocos guías que realmente se involucran al 100% en esta lucha por conseguir el papel que el Dobermann se merece como perro de utilidad deportiva.

    Desde estas líneas animamos modestamente a los amantes del Dobermann a que se lancen el entrenamiento deportivo con sus perros.

Juan y Silvia.