| Socialización del Cachorro II Benedicto Cubillo / Olga Rabasco |
Después de la introducción genérica sobre socialización, realizada en el artículo anterior, pretendemos ahora vincular la educación de nuestro cachorro con la socialización, porque entendemos que, al fin y al cabo la educación es una extensión de la socialización de nuestro perro, así que este caso nos vamos a referir a puntos más específicos de la socialización, basándonos en las primeras fases de la educación:
ALIMENTACIÓN DEL CACHORRO
El momento de alimentar a nuestro perro puede ser un momento idóneo para ir aumentando el vínculo propietario-cachorro, así como para ir trabajando aspectos etológicos en nuestro cachorro, por eso recomendamos mantener un horario estable en las horas de alimentación, ofrecer el plato con comida durante un tiempo concreto, no dejando la comida a la libre disposición del cachorro, y procurar estar siempre junto al cachorro mientras éste está comiendo.
La IDEA clara que le debe quedar al cachorro es que la comida es nuestra y nosotros le permitimos comer de ella, para lo cual lo que podemos ir haciendo es de vez en cuando retirarle el plato y volvérselo a ofrecer, así como acariciar y manosear al perro mientras está comiendo.
Con este simple ejercicio, podremos evitar en un futuro, que aparezcan signos de agresión por la protección de la comida, cosa que es muy habitual en perros con un carácter dominante, donde ellos entienden que la comida es suya y no piensan compartirla con nadie más, llegando incluso a la agresión física. Si el cachorro durante la comida mostrara el menor signo de agresión protectiva, ya sea con gruñidos, con una protección corporal hacia la comida o llegara a la agresión, debe ser inmediatamente recriminado utilizando un "castigo" proporcional a la intensidad de la agresión, y desde luego el golpe no es la forma correcta de recriminar a nuestro cachorro, en el caso de que tengamos que llegar a la corrección física es preferible sujetar fuertemente al cachorro de la piel y moverle bruscamente, simulando lo que sería una corrección de su propia madre.
CEPILLADO DEL CACHORRO
También el momento del aseo físico de nuestro cachorro puede ser un momento donde el vínculo se puede reforzar enormemente, sobre todo en los primeros meses de edad. Pero además debemos aprovechar este momento para que nuestro cachorro se habitúe a la manipulación física en cualquier circunstancia, en el veterinario, en una exposición canina, etc. Debemos habituar al cachorro a dejarse manipular orejas, labios, entorno de ojos, así
como zonas de mayor sensibilidad corporal como ingles, vientre, zona anal, etc. Para lo cual debemos procurar que el momento del cepillado sea un momento agradable, y no un momento de tortura, en los primeros días debe entender que es un juego placentero, y reforzarle siempre con caricias o golosinas, pero a la vez debemos ir obligándole a quedarse quieto y no debatirse, y desde luego recriminaremos siempre cualquier amago de evitar este momento mediante la agresión, pero siempre recordando que es mejor obligarle por las "buenas", y evitar en la medida de lo posible medidas de presión hacia nuestro perro.
Utilizaremos el material de cepillado de forma suave, para que nuestro cachorro nunca asocie cepillado con dolor, recomendamos dar primero un buen masaje con las manos, para que entienda que el cepillado es equivalente a la caricia, y le iremos acostumbrando a mantenerse en las posturas adecuadas para un buen cepillado y revisión, reforzando siempre con una expresión vocal aquellos momentos en que el perro colabora, así como lo contrario en los momentos en que presenta oposición a la manipulación (NO,MAL, etc).
En este caso como en todo aquello que se refiere a la socialización del cachorro deberemos utilizar la herramienta adecuada:
la paciencia.